domingo, 21 de junio de 2015

Sin título

Hoy vivo —quizás, lo más dramático—,
sin haberte buscado en otros brazos.
No reparto cartas para dos a la hora
desganada de jugar un solitario.

No ajusticié con gallardía el calendario
con la cruz de aquel último día
ni practico el vis a vis con tus fotografías.
No guardo, celoso, tu ropa interior en el armario

ni quedan manchas de tu maquillaje azul de labios
en la camisa que una y otra vez lavamos con sudor.
Se está cómodo, mi amor, ya que preguntas,
sesteando tras el burladero de los años.


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