martes, 23 de junio de 2015

Las cosas tienen un por qué

Si no me molesto
en ponerle
título a los textos,
qué razón puedo tener
para buscarle
sentido

a enamorarme.

domingo, 21 de junio de 2015

Sin título

Hoy vivo —quizás, lo más dramático—,
sin haberte buscado en otros brazos.
No reparto cartas para dos a la hora
desganada de jugar un solitario.

No ajusticié con gallardía el calendario
con la cruz de aquel último día
ni practico el vis a vis con tus fotografías.
No guardo, celoso, tu ropa interior en el armario

ni quedan manchas de tu maquillaje azul de labios
en la camisa que una y otra vez lavamos con sudor.
Se está cómodo, mi amor, ya que preguntas,
sesteando tras el burladero de los años.


Vértigo horizontal

G. sufría de vértigo horizontal. No le molestaban los cielos abiertos, pero sí los horizontes, cuando el día a día lo obligaba a salir a la calle. Por suerte existían las cárceles, y ya había decidido incluso a quién asesinar. El problema era conseguir que su víctima se acercara lo bastante como para que, al alzar la vista, no lo venciera el miedo.