jueves, 18 de diciembre de 2014

Coherencia (II)

      Desear suerte a dos contrincantes que se baten, por ejemplo, al ajedrez o las damas chinas, plantea problemas obvios de concurrencia, en cuanto te lo planteas con un poco de seriedad. Es incluso más razonable el que los jugadores se deseen la mejor de las fortunas el uno al otro. Esta situación no cae en incompatibilidades.
      Como forma de simpatizar con todo el plantel de antagonistas al mismo tiempo es sin duda indefectible, no voy a negarlo. Ahora, que la falta de congruencia me toca los huevos y me los irrita en consecuencia tampoco lo voy a ocultar. Cuando peligra la coherencia  ¿no es mejor callar que complacer al semejante?

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