lunes, 22 de abril de 2013

Antología de la levedad VI. Repeticiones.

Bruno Sancho Tovani acostumbraba a repetir en un tono casi inaudible toda locución que se desprendiese de sus labios. La única manera de consolar su espíritu inquieto era pasar a limpio su existencia en su fuero interno, frase por frase. Por muy embarazosas que le resultaran las miradas de los que se percataban.
Pero un día no pudo más, y tras una agotadora conversación sobre el eterno retorno con su psicoanalista, prometió no repetirse jamás una palabra.
—Maldito desgraciado —resonó al punto en su cabeza— ¿Y si hace igual aquel que te susurra a ti lo que decir?

1 comentario:

Chufriki dijo...

Me he venido a ver tu blog porque estoy lejos. No sé por qué, estaba trasteando en sed de hambre, y he decidido venirme al tuyo. Luego he seguido trasteando el mío y he visto comentarios tuyos que no había visto. Y no sé por qué tampoco, cuando paseo por el lago Michigan, me acuerdo de la foto tuya (NY te sienta mu bien). Será que aquí en Chicago son las doce y allí las siete. No sé si te lo dije, pero no obtuve aquello que quería de la destrucción, no obtuve venganza, pero sí un poemario.