lunes, 22 de abril de 2013

Antología de la levedad III. El brazo.

Cuando se supo del accidente del habilidoso amanuense, todos se consolaron con la relativa fortuna de que el brazo a amputar fuera el izquierdo. Menos alentador fue que tras la operación, las constantes del paciente se debilitaran hasta desaparecer, mientras que de forma inaudita el brazo cortado se desentumeciera y cobrara vida. Un enfermero, con un extraño gesto circunflejo en el rostro, transportó el brazo ante la prensa. Formulada la pregunta de cómo había podido aquello ocurrir, el brazo tomó la palabra.
-Es evidente que han cometido un error -dijo elocuentemente-. En la operación, cortaron ustedes el brazo equivocado.

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