lunes, 22 de abril de 2013

Antología de la levedad VI. Repeticiones.

Bruno Sancho Tovani acostumbraba a repetir en un tono casi inaudible toda locución que se desprendiese de sus labios. La única manera de consolar su espíritu inquieto era pasar a limpio su existencia en su fuero interno, frase por frase. Por muy embarazosas que le resultaran las miradas de los que se percataban.
Pero un día no pudo más, y tras una agotadora conversación sobre el eterno retorno con su psicoanalista, prometió no repetirse jamás una palabra.
—Maldito desgraciado —resonó al punto en su cabeza— ¿Y si hace igual aquel que te susurra a ti lo que decir?

Antología de la levedad III. El brazo.

Cuando se supo del accidente del habilidoso amanuense, todos se consolaron con la relativa fortuna de que el brazo a amputar fuera el izquierdo. Menos alentador fue que tras la operación, las constantes del paciente se debilitaran hasta desaparecer, mientras que de forma inaudita el brazo cortado se desentumeciera y cobrara vida. Un enfermero, con un extraño gesto circunflejo en el rostro, transportó el brazo ante la prensa. Formulada la pregunta de cómo había podido aquello ocurrir, el brazo tomó la palabra.
-Es evidente que han cometido un error -dijo elocuentemente-. En la operación, cortaron ustedes el brazo equivocado.