domingo, 14 de octubre de 2012

Antología de la levedad VII. Las aguas muertas.

Cuando el grafiti superó la cresta de su propia ola y se escindió de la postmodernidad para convertirse en la excontemporaneidad, dos axiomas informaron la nueva corriente. Primero, se sustituiría la creatividad  por la prospección, de modo que la obra inédita fuese obtenida únicamente mediante la recuperación contextual de la misma. Y segundo, el movimiento no podría trascender a otras artes, por la facilidad de falsificación automática que ello implicaría.
A día de hoy, el mayor exponente de la excontemporaneidad es una pintada negra arial bold, pergeñada en el flanco de unos almacenes del Soho londinense rescatados de la gentrificación. El grafiti, anterior a la construcción del edificio, reza: “Aquí meó Oscar Wilde”.

1 comentario:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.