miércoles, 29 de junio de 2011

Fragmento de Juliano, el apóstata

"En el Iliso nos detuvimos frente a la Fuente Calirroe, una especie de isla de piedra tan horadada y desgastada por la naturaleza que parece una fuente; de ella se saca agua sagrada. Nos sentamos en la orilla, sobre la alta hierba marrón de agosto. Los plátanos nos amparaban del sol que caía. El día era dorado; el aire quieto. Alrededor de nosotros los estudiantes leían o dormían. El Himeto se elevaba al otro lado del río, detrás de una hilera de polvorientos árboles. Yo estaba eufórico."

De las memorias de Juliano Augusto, de la conversación con su maestro Proeresio.

Gore Vidal.

Estos hombres existieron, y sus letras. Pero también los lugares que moraron, y tal vez, aunque sea en nuestro imaginario, podamos disfrutar en ellos de su presencia.
Aún hoy no se tiene certeza de dónde se encontraba la Fuente Calirroe.

3 comentarios:

Jose_Kunita dijo...

HOLA, GULLERMO. ¡QUÉ IRREAL PARECE EL PASADO A VECES, Y SIN EMBARGO VIVE EN NOSOTROS, CUANDO LO EVOCAMOS, LO IMAGINAMOS, Y LO CREAMOS EN EL PRESENTE
SI NO TE IMPORTA, VOY A SENTARME EN LA PLATEA DE TUS SEGUIDORES PARA PODER VER MÁS DE CERCA LO Q’ TIENES PARA DECIR ..

P.D. EL PRÓXIMO 31 DE OCTUBRE TE ESPERO EN “EL HECHIZO” ;)
SALUDOS..

Guillermo dijo...

Pues me alegro Jose. En atención a la frase que tienes en datos personales, se me ocurre dedicarte una frase de un escritor amigo mío: para volar hacen falta alas, pero también raices. Ya me explicarás que es lo del hechizo.

Un saludo.

tecla dijo...

Es fantástico, Guillermo. No sabemos donde está la fuente Galirroe. Pero la sentimos, la palpamos en nuestra piel, la olemos y la oímos. Qué más se puede pedir.
Vente conmigo y me cantas versos en esa fuente de agua fresquita.
Ya verás qué bien.