miércoles, 29 de junio de 2011

Fragmento de Juliano, el apóstata

"En el Iliso nos detuvimos frente a la Fuente Calirroe, una especie de isla de piedra tan horadada y desgastada por la naturaleza que parece una fuente; de ella se saca agua sagrada. Nos sentamos en la orilla, sobre la alta hierba marrón de agosto. Los plátanos nos amparaban del sol que caía. El día era dorado; el aire quieto. Alrededor de nosotros los estudiantes leían o dormían. El Himeto se elevaba al otro lado del río, detrás de una hilera de polvorientos árboles. Yo estaba eufórico."

De las memorias de Juliano Augusto, de la conversación con su maestro Proeresio.

Gore Vidal.

Estos hombres existieron, y sus letras. Pero también los lugares que moraron, y tal vez, aunque sea en nuestro imaginario, podamos disfrutar en ellos de su presencia.
Aún hoy no se tiene certeza de dónde se encontraba la Fuente Calirroe.

martes, 14 de junio de 2011

Ejercicio del encuentro

Se puede diluir el tiempo
para hacerse más débil
el resabio a pan quemado
que deja lo perdido.

Se puede domeñar el apetito
del miedo, hacer noche
en su imposible refugio
para que la aguda vigilia
traiga el mal recuerdo
de lo que está aún por llegar.

En un mar sin costa o tierra firme
se busca a sí misma
la suerte de encontrarse…
en un mar sin costa o tierra firme
se encuentra
la soledad, sin otro remedio
que más y mayor de sí misma.

Puedo caminar por entre horizontes
profundos, también puedo abrir
las yemas del encuentro,
pero ¿qué clase de seres
me rodean? ¿Qué animales,
vestidos con ropas y perfumes
que me excitan y repugnan
sin que llegue a comprenderlo?
Si no puedo vivir en los demás

¿qué se ha de buscar, al fin y al cabo,
por el vívido filo de lo que es ser
y percibirse?
¿Qué busco? ¿Qué he encontrado?