martes, 19 de abril de 2011

Trabajo

Ocurre que
le das trabajo a mi noche,
acabas las luces del alcohol,
y a la polvorienta corteza
del tiempo facturado,
das lumbre y un bocado
hasta las carnes.

Joder, me cago en Dios
que no me importaría
quemar el volumen
de tu ausencia, para no darle
la razón a la jauría
de imposibles, y callarles
la boca con relojes
a los artesanos del amor.

Pero es que tengo el corazón
pillado por los huevos
y que no, qué te juegas a que no.

3 comentarios:

Chufriki dijo...

...polvorienta corteza del tiempo fracturado...

cómo eres guillermo.cómo eres, de grande

Guillermo dijo...

facturado, facturado, pero precisamente con esta palabra creo que no di con la tecla. Quería algo que indicara que era un tiempo trabajado, como si hubiera que hacerlo uno con las manos, para que pudiera ir pasando... y se me ocurrió manufacturado, pero era demasiado largo para respetar el ritmo, y entonces, entre los gorgeos alcohólicos de mi cabeza por las cuatro copas de vino que llevaba, decidí que facturado bastaba. Luego no me lo pareció tanto, pero cuando releo algo escrito en estado de embriaguez, siempre me da mucha pereza corregirlo. No sé por qué.

tecla dijo...

Quizás porque piensas que fuiste más espontáneo que nunca y necesitas escucharte para saber quién eres.
Qué consuelo tan profundo me produce leerte.
Gracias Guillermo.