jueves, 6 de enero de 2011

Mis presentes a los invitados

A la línea en blanco, esta letra que no es mía.
Al extraño peso del aire que es tu ausencia,
la estupidez de dirigirte la palabra.
Al enjambre de proyectos e intenciones,
a las vigas tiernas de los sueños, el peso
muerto de mi esfuerzo.
A la razón insuficiente de querer,
dejar de no volver a beber.
A la primera del singular que interpreta
a capela los entreactos de mi vida,
ser singular a la tercera, va la vencida.
A las calles que quedan aún sin gente,
mi monumento y mis momentos.
Al azar, la culpa de todo, por supuesto.
Y al final, al final… la insalubre
certeza de la levedad, el ósculo severo
de la sonora oscuridad.

1 comentario:

tecla dijo...

Genial Guillermo. Qué bien escribes.