jueves, 30 de diciembre de 2010

No sería nada


Cuando acabe, no puede quedar nada.
Con el tiempo en la cárcel del presente,
la pregunta no vale ya la pena,
ni el vértigo de estar, droga en la vena
que nutre con ternura inconsecuente

el riachuelo vital en la cañada,
cercado por la nada y por la suerte.
Extraños que se sientan a mi mesa,
y en mi voz otra voz que les confiesa
la voluntad de atarme el grito fuerte,

para que ya no pueda decir nada,
y aprenda su verdad: en soledad
no es posible el delito del olvido,
cuando a tu salud te hayas prometido
el lujo de tan pulcra impropiedad.

Y ya no queda nadie, queda nada,
que es la piedra y cristal de tu recuerdo;
la que encaña mil cuerpos en la espiga
de amarse con silencios; tus hormigas
por mi cuerpo, llevándose a sus muertos.

Imagen: William T. Ayton

2 comentarios:

Noemí dijo...

tienes cosas brillantes...no te quejes.

Guillermo dijo...

Si no, no sería nada... ejem...
Un beso ;)