sábado, 21 de agosto de 2010

Notas de Tailandia (IV)

21/08/2010: de Chiang Mai a Koh Tao

A la provincia de Chiang Mai no se le encuentra el pulso en la capital homónima, una ciudad en la que, dejando a un lado el casco histórico, los puntos de interés parecen haber sido centrifugados en un intento de despistar al viajero, que hace agua por sus cuatro puntos cardinales.
La selva creciendo por la superficie boscosa, la antigua ruta de la seda, sentir por dónde respira el planeta y descubrir que las islas más secretas no tienen mar, que la gente ignora cómo depender de la tierra que dista más de un día de camino desde la puerta de su cabaña, suspendida sobre la humedad y el germen de los campos de arroz. Esto es lo que se puede encontrar en Chiang Mai quien se deje perder.
Y de su cuello, un expreso nocturno hasta las ingles de Tailandia, a parar a un lunar llamado Koh Tao, una isla que parece haber sido fundada por naúfragos con espíritu chill y festivo, tan pequeña que el monzón pasa de largo, hecha de bahías rotas por las luces de los bungalows y los bares construídos con cañas, que sólo salen de su concha por la noche.
Lo que ocurre en los arrecifes, sus seres imposibles y sus fantasmas no lo puedo explicar. Odio la estúpida frase de que no hay palabras, siempre las hay, pero para esto el lenguaje y yo nos hemos quedado cortos. Para quien quiera acabar, para quien ya no necesite conocer más, Koh Tao es un buen destino.

No hay comentarios: