miércoles, 28 de octubre de 2009

Purga

Sospecho que soy intratable. Soy la antítesis práctica del que un día se excedía en los sentimientos. Es decir, al parecer, pienso demasiado. Dudo demasiado. No obstante, la profundidad debería estar dominada por la calma: las conclusiones deberían ser el principio. La verdad es simple cuando la reflexión no es un ejercicio de autoaversión ¿Síntesis?


Sigo dudando. Pero algo está claro, meridiano: no sé comportarme conmigo mismo, no termino de deshacer el ovillo de mi relación, o de mi reacción, con vosotros. Me importáis e incluso diría que os importo. Me obligo a no necesitar, pero necesito. Lo que no consigo es comprender; no acierto a compartir lo que pienso, lo que digo. Me angustio, sufro mucho. Y en la voluntad de alcanzaros, ni que decir tiene que me pierdo a mí mismo. Me retraso buscándome, os pierdo de vista y ya no me encuentro.


Vivir a solas es la opción del negligente.

3 comentarios:

arahS dijo...

Pensar es de sabios, dudar es de humanos y el encuertro de tu perdida no esta en el olimpo.

Guillermo Torgeir Friis Montoya: dijo...

Volveré a empezar: aciertas porque, como digo, estoy cansado de que la duda sea donde siempre empiezo y acabo cuando pienso, medito, rezo o reflexiono, o como quieras llamarlo. Es humano, y también un artificio, el autoconocimiento, el exceso de conciencia de uno mismo. De eso hemos hablado esta noche. Y el Olimpo, o los tronos, "las abominaciones", son la constatación de la duda, y al parecer un signo mayestático del intelecto. Estoy cansado. Prefiero la profundidad y la calma, esto es, como te decía, Shara, las verdades simples, "el campo llano, las personas, leer, la luz del sol..."

Noemí dijo...

Increíble tu honestidad a la hora de escribir... te imagino luchando con tus monstruos interiores...quizás ya reconociéndote en ellos, perdiéndoles miedo...

Ya que estoy épica te cuento un cuento (sin alardes ni recursos estilísticos q es muy tarde): Había un caballero en un reino, era increíblemente fuerte, tenía una espada enorme y la utilizaba con envidiable maestría...solo había un problema: A veces perdía la voluntad y todo su poder, su fuerza y su maestría se dirigían en dirección contraria a sus decisiones... llevaba una gran armadura xo solo le protegía de enemigos externos...y como ya te he contado, tenía gran habilidad con la espada y no podía hacer nada contra su propio ingenio.

Llegué tarde de Granada...seguimos en contacto.

Buenas noches.