miércoles, 14 de octubre de 2009

Miedo

Hay una criatura que me acompaña, leve, casi imperceptible, los días de entre semana de mi vida. Es un ser mohíno, contenido muy en el fondo, con el alma en los huesos. Es un monstruo iracundo, desfigurado, que gesticula intentando decirme cosas que no acierto a entender. Sólo cuando estoy solo, me doy cuenta de que soy yo.
Atrapado en las expectativas, decepcionado, inútil e inerme, allá donde se encuentre o a lo que se enfrente.
En algún lugar de mi ser, sé que hay tanta belleza en el mundo que no hay de que tener miedo. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, vivo aterrado.

2 comentarios:

Naret dijo...

El miedo nos paraliza y nos impide ver más allá, y actuar con madurez...

...está bien enfrentarse a los miedos, al fin y al cabo es condición humnana...

Guillermo Torgeir Friis Montoya: dijo...

Es incluso necesidad, de algún modo, el miedo. Necesidad humana, colectiva. Pero aún no sé si es bueno necesitarse.