jueves, 22 de octubre de 2009

Anónimo

El alter ego de mi amigo imaginario, cree ser yo, simula mi carácter cuando se le tuercen las ideas. Guillermo quiere ser yo y no puede.

Se lamenta. Me imagina, me alimento. Yo no soy Guillermo.

Yo imagino la metáfora, la criatura, la belleza; a Guillermo, sobre el papel, se le revela la simpleza.
Yo comprendo la arquitectura del sonido en la rima, salvo con fortuna las esquinas de las palabras, encajo las formas descompuestas de la imagen abstracta; a Guillermo se le hacen las intenciones agua y resbalan y gotean abajo del renglón.
Yo me pongo en el lugar del lector, Guillermo escribe lo mil veces leído y escrito.
Yo cuido de Guillermo, lo guardo, lo celo. La recompensa, ..., soy yo mismo.

3 comentarios:

Naret dijo...

no creo que sea simpleza lo que se le revela en el papel ;)

Guillermo Torgeir Friis Montoya: dijo...

Siempre he funcionado a balazos de ánimo. A veces no me sale lo que quiero, y a veces me sale no quererme.

Naret dijo...

eso es natural en el ser humano...y de esos balazos, se aprende...

uno aprende a quererse con el tiempo...supongo :P