miércoles, 28 de octubre de 2009

Purga

Sospecho que soy intratable. Soy la antítesis práctica del que un día se excedía en los sentimientos. Es decir, al parecer, pienso demasiado. Dudo demasiado. No obstante, la profundidad debería estar dominada por la calma: las conclusiones deberían ser el principio. La verdad es simple cuando la reflexión no es un ejercicio de autoaversión ¿Síntesis?


Sigo dudando. Pero algo está claro, meridiano: no sé comportarme conmigo mismo, no termino de deshacer el ovillo de mi relación, o de mi reacción, con vosotros. Me importáis e incluso diría que os importo. Me obligo a no necesitar, pero necesito. Lo que no consigo es comprender; no acierto a compartir lo que pienso, lo que digo. Me angustio, sufro mucho. Y en la voluntad de alcanzaros, ni que decir tiene que me pierdo a mí mismo. Me retraso buscándome, os pierdo de vista y ya no me encuentro.


Vivir a solas es la opción del negligente.

viernes, 23 de octubre de 2009

Doña Rosario sueña en la cocina

Permítanme que les defina
mi vértigo a la altimetría
de las piernas de galería
que luce la puta de mi vecina.

De nombre floreado, Rosario
sueña en la cocina,]
guarda las tetas en el armario
con la cruz de los santos trinitarios
por no llenárselas de harina.

Tiene las penas a raya de cocaína,
pela hortalizas con los labios,
tacha con carmín el calendario
los días que a su esposo se le empina.

Se mete el rabo entre las piernas,
monta mujeriegos a mujeriegas,
¡quién le cogiera el culo a ciegas!
cuando invita a cópulas en tabernas
con aroma a ingles sinceras.

Hace la calle, mas deshace las aceras,
no tendrían los ángeles seso,
en las discusiones sobre sexo,
si viéndola no dijeran
“La polla como un templo,
y salga el sol por Antequera”.

jueves, 22 de octubre de 2009

Anónimo

El alter ego de mi amigo imaginario, cree ser yo, simula mi carácter cuando se le tuercen las ideas. Guillermo quiere ser yo y no puede.

Se lamenta. Me imagina, me alimento. Yo no soy Guillermo.

Yo imagino la metáfora, la criatura, la belleza; a Guillermo, sobre el papel, se le revela la simpleza.
Yo comprendo la arquitectura del sonido en la rima, salvo con fortuna las esquinas de las palabras, encajo las formas descompuestas de la imagen abstracta; a Guillermo se le hacen las intenciones agua y resbalan y gotean abajo del renglón.
Yo me pongo en el lugar del lector, Guillermo escribe lo mil veces leído y escrito.
Yo cuido de Guillermo, lo guardo, lo celo. La recompensa, ..., soy yo mismo.

lunes, 19 de octubre de 2009

Sofisticado desastre biológico

Enamorarse es un delito que prescribe, igual que hacer de uno mismo un enemigo conocido, un ser extrañado y somnoliento en el ejercicio de la voluntad. Un mediocre prestidigitador de lo obsesivo, un mal recortador, un ave que manotea en el aire.
De acuerdo.
Estoy cansado, tengo sueño de dormir de espaldas, de arroparme conmigo y sin sábanas, con gesto esfíngico, quiero implosionar en un ronquido, en el mutismo o en un vocablo vernáculo desconocido. Tengo presencia de alienígena, o bien la opción de la negligencia social, emocional y biológica. Sufro del trauma genético de la enquistación deficiente. Concluye -todo concluye- con el verbo preciso para desorientar tu inteligencia, tu hermetismo, el stock semántico: sufro, siento, requiero, concibo, exijo, imploro tu... tú. No es bueno.

Maldigo la realidad

Me muero. Me muero y no sé qué escribir. Me siento incapaz de la comedia, me siento observado en la tragedia, me siento frívolo en el optimismo, me siento vacío en el realismo, me siento vulgar en lo emotivo, me siento solo en el malditismo. Me conmueve la soledad. Maldigo la realidad.

Homogeneizado

Dormido sobre los espejos: sucinto némesis de la distorsión cognitiva del amor. Practicando la destrucción de noches anticipadas, cuesta. Pecunio de genialidades obsoletas, indolente lucidez al encerado, estudiado simulacro. Devaneo abstruso de la autocomplacencia, y me dejo entonces ver: simple, homogeneizado. Mundo de las delicias de Pasteur.
Irrelevante diagnóstico, que parte del investigador para hacer del investigador, lo investigado: bucéfalo emocional.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Espectro

Soy un espectro, la corbata invisible del hombre invisible, la hache muda, sorda y ciega, la pisada de un felino. El mundo de la creación se agota, y yo estoy quieto. Vivo en el cuartillo del lunes de los Buendía, tengo el pulso de un reloj parado.
Tengo una estantería con toda la literatura del socialismo, mil altares de vírgenes que me reprochan las huídas, una taza de café en una cafetería de París que no he pedido y media hora para escribir un libro.
Tengo -o tenía- los dedos amarillos de emular escritores, a la muerte por sexo y el sexo muerto, el afán de la locura como alternativa, una nota al juez por acabar y la inmortalidad por vida menos un día. El paso a contra corazón y la espalda hundida.
Como toda revolución ha sido antes palabra, he sido hombre antes que fantasma, y no corté las raíces por despecho o conveniencia, ni tengo la metáfora por Idea. Llanamente me voy sin querer volver. La mitología que quede entre mi cuerpo y el que habla, se la dejo a los que han creído quererme, conocerme, y en última instancia, a un santo varón con hambre de ingle. Entre morirme y que me follen, me muero con el vicio de la biofilia.
Quisiera que fuera en lo más alto del más alto risco, por morir con la trascendencia que provocan los sitios altos, una noche de finales de verano, con ese aire un poco harto de calentar, una hora tarde, que me recuerde una vez más que sólo unos pocos estamos despiertos.
Nunca fui lo bastante cínico para un epitafio que valiera la pena, así que ahorraros la lápida, poned una señal de prohibido el tráfico, por las improbables amantes inoportunas que quieran venir a molestarme.

Miedo

Hay una criatura que me acompaña, leve, casi imperceptible, los días de entre semana de mi vida. Es un ser mohíno, contenido muy en el fondo, con el alma en los huesos. Es un monstruo iracundo, desfigurado, que gesticula intentando decirme cosas que no acierto a entender. Sólo cuando estoy solo, me doy cuenta de que soy yo.
Atrapado en las expectativas, decepcionado, inútil e inerme, allá donde se encuentre o a lo que se enfrente.
En algún lugar de mi ser, sé que hay tanta belleza en el mundo que no hay de que tener miedo. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, vivo aterrado.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Escritura retroautomática

Voy a permitirme la vulgaridad de la repetición: un paso
en falso sólo se deshace con un paso atrás.
Voy a permitirme la mediocridad de la autocompasión:
no veo más allá del vidrio roto de mi vista.
Voy a permitirme la recurrencia de la autodestrucción:
la virtud del genio
-conservado en alcohol-
es sobrevivir a su propia autodestrucción.
Voy a permitirme el vicio del recuerdo: voy a permitirme el vicio del [recuerdo:

voy a permitirme el vicio del recuerdo
antes la causa; yo
Voy a permitirme la nimiedad de la predicción:
la consecuencia.
voy a permitirme la casualidad de la inteligencia
la osadía de la inteligencia
la estupidez de ejercitar la inteligencia
la temeridad de muscular la inteligencia.

Encontrado en Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo

“Todo el mundo sabe que escribir es haber muerto. Sólo la muerte pasa la vida a limpio y a esa distancia es capaz de reescribirla.”


Hummm…

domingo, 4 de octubre de 2009

No reluce todo lo que es oro

No reluce todo lo que es oro.

No esconde, tampoco en realidad,

intención alguna o voluntad,

están todas a la vista, y con decoro


son respetadas, todas son respetables.

No excusa su miseria en la transgresión,

no culpa al culpable de su precio,

sus versos no son pecios

en el mar de su conversación.


No relucen todos los poetas que son oro.